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La Memoria Transgeneracional: Entrevistas y retratos

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Pienso en memoria como una manera para exprimir el pasado hueco de mis palabras. Estoy pensando en desnudar mis pensamientos hasta la última palabra. Pienso en la risa cálida, dos medias lunas que pesan el cielo en su hoz. Así, me encuentro más allá de mí, en el borde de mi oreja. Pienso en las sílabas, las letras, el tono que escape de sus bocas. Y pienso en la memoria como el esfuerzo que no me cuesta nada y que cuesta tanto para ustedes. Entiendo la memoria que yo no tengo como un poste indicador que me muestra caminos que nunca he seguido. No pienso sólo en el guión de lo que se dice, que cae como una piedra en el agua. Pero también pienso en las manos curtidas de mi bisabuela húngara y me pregunto si bajo este mismo cielo azul de nuestro mundo nuestras historias jamás se encuentran. Me rasco la memoria de las cuevas del olvido – ser un intruso en sus carcasas me da vergüenza sin abandonar mi proyecto. La curiosidad parece transformar mis palabras torpe en la escucha atenta de sus memorias infinitas.

Durante mis investigaciones en Medellín, tuve la oportunidad de explorar cual es la relación entre futuro(s) y el pasado, entre heridas y curación, entre opresión y resistencia y entre historia y tiempo. Quería explorar como post memoria — la memoria que sobrevive durante generaciones — puede existir en las mentes de las personas que me habían ofrecido a compartir conmigo fragmentos de sus historias. En 2016, entrevisté a doce personas de ciudadanos de Medellin que fueron listos a contarme sobre las experiencias de sus familias de desplazamiento desde zonas rurales a la ciudad pero también de desplazamiento acá en la ciudad. Las entrevistas dieron evidencia historias de resistencia, lucha, violencia y empoderamiento que fueron transmitidas generación a generación durante un conflicto de un década. Las narrativas también animaron a mi trabajo artístico. Como una extranjera, soy en una manera como una intrusa a estas memorias transgeneracional. Me sentí y sigo sintiéndome incómoda, conmovida profundamente, inspirada, y agradecida por poder escuchar a las voces de aquellos que se sentaron y hablaron conmigo.